“Está demostrado que las disciplinas artísticas estimulan de forma activa nuestra mente, favorecen la reflexión y la concentración, despertando nuestra imaginación en la exploración de rincones desconocidos. Aumenta nuestra atención aparcando los problemas diarios que afectan a nuestro estado de ánimo; genera mayor confianza en nosotros mismos realizando con nuestras propias manos las piezas, ganando autoestima personal y mejorando en movimientos de coordinación y precisión. Y por último, y no por ello menos importante , la asistencia al taller genera positivas relaciones sociales junto a otras personas, sintiendonos acompañados, con cafe caliente, bizcochos recien hechos, conversaciones cotidianas y bellos trabajos que fomentan lazos de amistad.”